El Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió este jueves que la Administración de Donald Trump pueda rechazar a los solicitantes de asilo que lo pidan en la frontera entre Estados Unidos y México.
La sentencia, que contó con seis votos a favor y tres en contra y con el voto disidente de los magistrados de tendencia liberal, allana el camino para que Trump reactive su polémica política destinada a reducir el número de migrantes que las autoridades de la frontera sur deben procesar para determinar si tienen derecho a solicitar refugio en Estados Unidos.
La cuestión que se debatía era si los ciudadanos no estadounidenses deben cruzar completamente la frontera para obtener el derecho a solicitar el asilo o si se les puede permitir solicitarlo simplemente presentándose en la frontera.
Durante décadas, el Gobierno ha interpretado esta ley como un derecho a solicitar asilo en los cruces fronterizos si quien lo pide teme ser perseguido por su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas.

La cuestión clave para los magistrados en este caso era delimitar qué significa exactamente “llegar” al país.
La mayoría conservadora del tribunal afirmó que los migrantes que se encuentran en México no “llegan” por el simple hecho de “intentar, sin éxito, entrar en este país”.
La Administración Trump había solicitado al Supremo que permitiera al Gobierno reactivar esta medida, utilizada por primera vez en 2016, como parte de la campaña de mano dura contra la inmigración del presidente estadounidense.
Como política de devolución, el Gobierno había impedido que los solicitantes de asilo pisaran suelo estadounidense, donde la ley federal les habría dado derecho a solicitar ser asiladas y recibir protección.
Con esta sentencia y con otra que el Supremo adoptó este jueves, que avaló la revocación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes haitianos y sirios -una decisión que podría dejar sin amparo migratorio a cerca de 360.000 personas-, los magistrados respaldan la restrictiva política migratoria de Trump.





