Consecuencia de la raquítica creación de empleos que registra el país, la informalidad laboral en México se mantiene en ascenso, pues las personas que trabajan sin prestaciones de ley ya representan 56.2 por ciento de las personas ocupadas en una actividad productiva, con datos al mes de julio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
De acuerdo con los resultados de la Encueta Nacional de Empleo y Ocupación (ENOE), el dato de la informalidad laboral es superior al 56.1 por ciento reportado en igual mes de 2025.
La población ocupada en la informalidad laboral considera, sin duplicar, a quienes son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan. También contempla a las personas cuyo vínculo o dependencia laboral no reconoce su fuente de trabajo. Se incluyen —además de la población que trabaja en micronegocios no registrados o en el sector informal— otras modalidades análogas, como las y los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a quienes laboran sin seguridad social y cuyos servicios los utilizan las unidades económicas registradas.

De esta manera, en julio de 2026, la población ocupada en la informalidad laboral fue de 34.1 millones de personas.
El INEGI agregó que en julio de 2026, la población desocupada (población que no trabajó siquiera una hora durante la semana de referencia de la encuesta, pero manifestó su disposición para hacerlo y realizó alguna actividad para obtener empleo) fue de 1.8 millones de personas y representó 2.9 % de la PEA, dato que equivale a la tasa de desocupación (TD).
Por género, resultó que en las mujeres, esta medida fue de 3.1 por ciento y en los hombres, de 2.7 por ciento. Respecto al mismo periodo de 2025, la TD total incrementó 0.1 puntos porcentuales y la de mujeres, 0.4, mientras que la de hombres descendió 0.1.




